· 3 Ago 2019 ·

Entrevista: “Hay que empezar a valorar el turismo como una fuente de trabajo”

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La afirmación corresponde a Daniela Crespi guía del Viejo Expreso Patagónico La Trochita quien, además, remarcó que el principal desafío de su trabajo es “remontar las situaciones difíciles” en el transcurso de un viaje en el histórico tren.

Ella es Guía de Turismo y docente. Es quien acompaña a los miles de turistas que cada año realizan la excursión a la Estación Nahuelpan en el Viejo Expreso Patagónico La Trochita. La historia tiene voz en Daniela Crespi quien en esta entrevista con La Portada relata su experiencia de trabajo en uno de los principales atractivos de la Cordillera.

“El trabajo en La Trochita me encanta y lo hago más por lo que me gusta que por lo que puedo ganar aunque claro que eso también me sirve”, sostuvo. Y agregó que “la quiero muchísimo” sentimiento que se deja entrever en sus palabras.  Remarcó, además, que “el grupo de trabajo es muy bueno y todos los que trabajan en La Trochita son sumamente importantes”.

La Portada: ¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar como guía en La Trochita?

Daniela Crespi: Siempre me gustó la actividad de guía. Había comenzado a estudiar la carrera en Comodoro Rivadavia y cuando llegué aquí hice un curso de guía. Soy docente y en los veranos era invitada a realizar esta actividad. Presenté, para trabajar en La Trochita, una nota en diciembre de 2004 y comencé en febrero de 2005. Aún continúo en la docencia porque es una actividad que se puede combinar: en verano cuando hay mayor actividad turística estamos de licencia y durante el año estoy más en la docencia.

L.P: ¿Qué es lo más complejo del contacto con los turistas?

D.C: Lo que uno debe lograr es empatía y eso es un desafío permanente porque hay distintas personalidades y experiencias en turismo. Todos tienen distintas expectativas y algunos no las cumplieron entonces revertir esa situación es todo un desafío para el guía. Cada viaje es un desafío permanente, pero es el trabajo que disfruto y me encanta. Lo que uno aprende con los turistas es muchísimo. Cada viaje es distinto desde la gente hasta el paisaje. Hay infinidad de detalles de los que quizás en un viaje no te das cuenta, pero en el todos los días uno se da cuenta.

L.P: ¿Cuáles son las preguntas más frecuentes de los turistas?

D.C: Tenes un público distinto que pregunta desde qué año es el tren hasta cuántos caballos de fuerza tiene la locomotora. También están las otras preguntas como por ejemplo por qué todas las mariposas son blancas en el sur o qué hay del otro lado de la montaña. La mayoría quiere saber por el tipo de trocha, cuántos años tiene el tren, cómo hace para funcionar.

L.P: ¿El turista extranjero es más exigente que el nacional?

D.C: No, para nada. Lo que tiene el turista extranjero es que viaja sabiendo mucho del lugar al que va. Muchos vienen exclusivamente para hacer el viaje en La Trochita.

L.P: ¿Qué anécdota recuerda de manera especial?

D.C: Recuerdo a un pasajero cuando nos quedamos a la altura de la planta de gas porque se había roto un riel por lo que no podíamos seguir. La cuadrilla intentaba arreglarlo, pero iba a demorar mucho y había que regresar. La forma que había de salir de ese lugar, en el que no podía llegar un micro, era caminar por las vías 700 metros aproximadamente y bajar por la planta de gas para llegar a los micros. Un turista, a los gritos, preguntó cuánto había que caminar le dije que aproximadamente 700 metros. “Ni siquiera sabes cuánto es. Yo quiero un helicóptero que baje acá”.

Me quedé sorprendida y uno de los foguistas le pidió liberar las vías para seguir trabajando. Fue muy sorprendente que pidiera un helicóptero. En el vuelco del tren me di cuenta cómo sale lo mejor y lo peor de estas situaciones. Comprendo que fue una situación estresante y hubo gente que deseó lo mejor para que el tren volviera funcionar y otros que pidieron – en ese momento – que les devolviera la plata del pasaje porque no habían terminado el viaje. El verdadero trabajo del guía es remontar estas situaciones. Me sorprende, también, cuánto depende la gente del celular. Hay mucha necesidad de la gente de hacer videos en vivo para subir en las redes que por un lado al destino le sirve muchísimo porque es mucha gente subiendo información y mostrando el lugar.

L.P: ¿El tren es accesible para todos los vecinos de Esquel?

D.C: Si, porque hay una tarifa para residentes y muchos no lo saben. Las escuelas, sedes vecinales, hospital, clubes y colonias  piden viajes. También hay pedidos para fechas especiales. Muchos niños conocen el tren. Se hacen viajes, pero muchas veces no se le da el valor que corresponde. Esto pasa con los niños y adolescentes. Se nota que falta un trabajo de concientización.

L.P: ¿Cómo imagina el futuro de La Trochita?

D.C: Hay un ideal y una realidad. Que siga funcionando porque es nuestro y porque es un recurso muy valioso para todos los que habitamos Esquel. No todo el mundo valora lo que tenemos porque se piensa que de La Trochita sólo se benefician los que trabajamos allí, pero nos beneficiamos todos. Quien viene a hacer el viaje en el tren, por lo general, también termina alojándose, comprando en un kiosco, etc. Es mucha la gente que trabaja en torno al turismo. Creo que hay que empezar a valorar el turismo como una fuente de trabajo muy importante para la localidad.

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