· 2 May 2019 ·

El Submarino amarillo y las ballenas

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Observar ballenas siempre fue una experiencia enriquecedora, logra hermanarnos con la madre naturaleza y mostrarnos lo pequeña que resulta la especie humana al lado de estas enormes criaturas que miden decenas de metros, pesan toneladas y sin embargo demuestran sutileza y amabilidad.

Desde hace pocos años, la empresa Southern Spirit permite a quienes se encuentren visitando la ciudad de Puerto Madryn o la bella Puerto Pirámides vivir una experiencia fascinante en la que las ballenas francas son las grandes protagonistas.

Así que salimos navegando hacia el sol
Hasta que encontramos el mar de lo verde
Y vivimos debajo de las olas
En nuestro submarino amarillo

Observarlas bajo el agua es como bucear junto a ellas. Con el agregado de que son ellas las que se acercan a mirarnos, a curiosear qué hay dentro del submarino y, por supuesto, a mostrarnos sus colas, aletas, ojos y todo lo que quieran compartir con nosotros durante lo que dura el viaje.

Para quien no conoce esta región, se puede decir que tanto las embarcaciones de avistajes como las ballenas francas forman parte de la misma postal. Los guías se acercan a donde las divisan y con el motor apagado comienza la espera.

Son las ballenas u otras especies marinas las que se acercan a curiosear. En el submarino amarillo, los visitantes pueden bajar y subir cuantas veces quieran para apreciar el espectáculo tanto desde arriba como bajo el agua, lo que se logra mirando desde las pequeñas cuarenta ventanas que se encuentran bajo el nivel de la línea de flotación de este barco-submarino.

Todos nosotros vivimos en un submarino amarillo,
Submarino amarillo, submarino amarillo
Todos nosotros vivimos en un submarino amarillo,
Submarino amarillo, submarino amarillo

Construido y diseñado especialmente para ver ballenas francas, el astillero naval marplatense Federico Contessi fue el encargado de hacer realidad el sueño no solo de construirlo sino de trasladarlo desde la ciudad feliz por tierra hasta la pequeña Puerto Pirámides.

La tarea no fue simple, al igual que botarlo en las aguas de Puerto Pirámides. Para ello hubo que construir un pequeño embarcadero para que el submarino amarillo pudiera cargar su tripulación, hacerse a la mar y, por supuesto, esperar a las ballenas.

Y nuestros amigos están todos a bordo…

Así termina la famosa canción y tiene razón. Más que pasajeros o turistas, esta experiencia logra hacer amigos en cada viaje. Lo compartido es imposible de olvidar.

Welcome Argentina

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