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Así es Cholila, una postal soñada al pie de la Cordillera


Las cumbres andinas se elevan como un muro infranqueable hacia el oeste de Cholila. Un puñado de kilómetros separa el poblado de los primeros pliegues de la Cordillera. En el medio, el deslumbrante paisaje del noroeste de Chubut extiende una amplia franja adornada por valles de colores intensos, teñidos de turquesa por las aguas de deshielo que se vuelcan en lagos y ríos.

Columnas de humo se desprenden de las chimeneas que coronan las casitas desperdigadas en el ejido urbano de Cholila, para agregar un toque sutil a la postal perfecta. La jornada amaneció soleada, a pedir de los amantes de la pesca deportiva, que salieron disparados con los primeros destellos en procura de truchas arcoiris y marrón, salmón, perca y la variedad patagónica de pejerrey.

Pero no fueron ellos los primeros adelantados que esperaban la señal de largada para dejarse llevar por las maravillas que ofrece el entorno natural. Cuando la oscuridad todavía no se había despejado, un experimentado baqueano, montado a caballo y seguido por una caravana de jinetes principiantes, avanzó al paso a la conquista de valles, cañadones, angostos senderos y picadas pronunciadas. Un par de horas más tarde, los turistas y su guía completaron el itinerario a pie y sacaron a relucir sus cámaras de fotos y teléfonos celulares. La vista que los rodeaba resultaba cada vez más atractiva. Después de bordear el arroyo Las Minas, cruzaron un pequeño puente de madera, ascendieron unos 500 metros y descubrieron la magnífica silueta de los valles El Cajón y El Rincón. A partir de ahí, un sendero de poca dificultad los introdujo en el sotobosque de cipreses y arbustos, la lúgubre antesala que enseguida contrastaría con el luminoso semblante del lago Carlos Pellegrini. En el tramo final de la aventura, la sesión fotográfica, a la que acaban de sumarse una ruidosa multitud de aves y la sonrisa amplia de un pescador afortunado -que exhibe un portentoso ejemplar de salmón-, alarga la escala inevitable en la orilla.

Otras sensaciones -no menos placenteras- se viven sin desbordes a unos 15 kilómetros al sur de Cholila. Una hilera de kayaks avanza sin sobresaltos por el río Carrenleufú. El paseo sosegado permite que las cumbres cordilleranas retengan las miradas extasiadas de los navegantes, aunque en cualquier momento las voces de los instructores resquebrajarán la atmósfera silenciosa, casi un sacrilegio en estas latitudes vírgenes. Enfáticamente, los guías ordenan empujar con fuerza los remos y prepararse para desembarcar a poco de llegar a la desembocadura en el lago Rivadavia. Pero el encanto del desafío, lejos de decaer, vuelve a atrapar a los turistas con el grito final que expresa la misión cumplida.

Un hombre canoso y su mujer ponen pie en tierra eufóricos. Lucen como celebridades que acaban de batir un récord mundial más que kayaquistas primerizos que subieron a la embarcación llenos de dudas y, tras dos horas de navegación, aprobaron el debut. Su relato sonoro resume la experiencia vivida por todos, aunque no se aprecia interlocutor que les preste atención. Más aún cae en el vacío su monólogo cuando la tranquilidad de Villa Lago Rivadavia se alborota apenas con la llegada de dos fanáticos del ciclismo y el trekking que alcanzaron la cumbre del cerro La Momia. Desde ese privilegiado balcón, situado a 1.757 m de altura, sus ojos tuvieron el privilegio de abarcar el collar de valles, lagos y ríos extendido alrededor de Cholila y hasta se regodearon con una porción del Parque Nacional Los Alerces.

Los circuitos más sosegados se inician en la plaza de Cholila. Atraviesan edificios históricos, bordean centros culturales, chacras, cabañas y una antigua capilla, pero indefectiblemente se funden con el paisaje natural, que asoma en todas las direcciones. Los antiguos almacenes de ramos generales del paraje El Blanco revelan el asentamiento que dio origen a Cholila a principios del siglo XX. A esos mojones del pasado se suman los restos de la cervecería Anzó, un molino harinero, el primer hospital -transformado en Escuela Agrotécnica- y una vivienda de piedra reconvertida en casa de té de estilo galés.

Otro vestigio de ese pueblo próspero que daba sus primeros pasos es el edificio de la Escuela Nacional Primaria N° 17, inaugurada en 1906. Bajo el techo de chapas y entre las paredes derruida sobrevuela el recuerdo del maestro riojano Vicente Calderón, un prócer intachable para las comunidades locales, quien dedicó parte de su vida a instruir a pobladores originarios e inmigrantes galeses.

Bandoleros sueltos en la Patagonia

Hacia el norte de Cholila por la ruta 71 se conserva en ruinas la casa donde, a principios del siglo XX, encontraron refugio los famosos asaltantes Butch Cassidy, Sundance Kid y Etta Place. Desde 1902, cuando se establecieron en la región, estos fugitivos de la Justicia de Estados Unidos introdujeron 1.300 ovejas, 300 vacas y 28 caballos para dedicarse a la actividad ganadera. Pero muy pronto volverían a andar a las corridas: en 1905, el trío de bandoleros asaltó el Banco de Londres y Tarapaca (en Río Gallegos, Santa Cruz) y se alzó con un botín de 20 mil dólares. A las apuradas, Cassidy, Kid y Place empacaron parte de sus pertenencias en la estancia cordillerana, abandonaron sus rebaños y huyeron hacia Chile y se perdieron sus rastros, aunque algunos aseguraron haberlos visto en las minas de estaño de Bolivia y otros luchando junto a Pancho Villa en la Revolución Mexicana.

Dónde alojarse

Cabañas Carrenleufu (a 15 km de Cholila): para 4 personas con vajilla, wi-fi, parrilla, ropa blanca, heladera y estacionamiento, $ 1.300; para 6, $ 1.600 (www.cabanascarrileufu.com).

Hostería El Trébol: habitación doble con desayuno, DirecTV y wi-fi, $ 1.210; triple, $ 1.460; cuádruple, $ 1.620 (02945- 498-055 / 02945- 15695164).

Cabañas Rincón de Wanalén (en Villa Lago Rivadavia, a 15 km de Cholila): para 4 personas con wi-fi, parrilla, estacionamiento, vajilla y ropa blanca, $ 1.400; para 6, $ 2.400 (www.cabañasrincondewanalen.com.ar).

Hostería Valle del Carreleufú (a orillas del río Carrileufú, a 14 km de Cholila): habitación doble con desayuno, circuito de trekking, pesca, bicicletas, parrilla, wi-fi y TV en el salón principal, US$ 85 (en verano, US$ 95); cabaña para 6 personas, US$ 200 (www.valledelcarrileufu.com).

Cuánto cuesta

Travesía en kayak de 3 días, $ 6.000; incluye la entrada al Parque Nacional Los Alerces, pernocte en carpa, asado de bienvenida y comidas; salida de 7 días (kayak más trekking), $ 9.000 (www.sendascholila.com).

Pesca de truchas con mosca (excursión de 4 horas guiada por Leo Suárez), $ 2.500 para dos personas (0294- 154433094).

Dónde informarse

En Rawson, (0280) 448-5271/2.

En Cholila, (02945) 498-202/040.

dirturcholila@gmail.com / privada@chubutur.gov.ar www.senderoscholila.blogspot.com / www.patagoniaexpress.com www.turismoruta40.com.ar / www.patagonia.com.ar www.turismoenlacomarca.com / www.interpatagonia.com www.guiapatagonia.net / www.patrimonionatural.com www.parquesnacionales.gob.ar



Clarín

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